domingo

Los veinte principios del maestro Gichin Funakoshi

El maestro Gichin Funakoshi, es el considerado el padre del Karate. Funakoshi enseñó veinte principios para el practicante de Karate, no obstante, estos principios son traspasables a otros estilos marciales y a los aspectos cotidianos de la vida.

1- No olvides que el Karate-do comienza y termina con rei

El rei es algo más que respeto hacia los demás, también lo es hacia uno mismo. Quien no se respeta a si mismo no puede respetar a nadie más. El respeto convierte a las artes marciales en lo que son, sin ese requisito, las artes marciales serían simple violencia.

2- En el Karate no existe primer ataque.

El verdadero espíritu del Budo no es el de atacar primero para conseguir la victoria, sino el intentar evitar asestar golpes fatales al adversario. Sólo se han de utilizar los conocimientos en el caso de una flagrante situación, de no ser así, evitarlo de todos modos.

Como decía Sun Tzu.: No es mejor aquel luchador que gana muchas batallas, sino aquel que gana la guerra sin necesidad de luchar.

3- El Karate se pone al lado de la justicia.

El Karate no debe emplearse de una forma injusta, sólo cuando la situación lo requiera y sea inevitable.

4- Conócete a ti mismo primero y luego a los demás.

Antes de la lucha, se debe poseer un profundo conocimiento de uno mismo, tanto en los defectos como en las virtudes, de igual manera se ha de conocer al adversario. De esta forma, la victoria se obtendrá en un porcentaje de posibilidades elevado.

5- El espíritu ha de estar por encima de la técnica.

Este principio quiere decir que la técnica no lo es todo, no se trata simplemente de la habilidad, sino de ser una persona capaz de ir más allá en una situación de peligro, o ser lo suficientemente cauto como para evitar este tipo de situación.

6- Debe dejarse la mente en libertad.

La preocupación por hacer bien las cosas, nos crea un estrés que nos evita poder realizar dichas tareas con naturalidad, sin embargo es necesario al principio. Una vez aprendidas las bases, se ha de liberalizar la mente para poder así liberar nuestro potencial (Véase Bushido y Zen).

7- La calamidad nace del descuido.

Debemos tener cuidado con cada una de nuestras acciones, pues un descuido nos puede acarrear graves problemas.

8- El Karate no se limita al Dojo

El objetivo de las artes marciales es cultivar el cuerpo y el espíritu, razón esta última para poner en práctica la filosofía del Budo en la vida cotidiana.

9- El Karate es una actividad de por vida.

La filosofía de las artes marciales tradicionales es la mejora de uno mismo, para hallar dicha mejora, el entrenamiento ha de ser constante para ser hoy mejor que ayer, pero peor que mañana.

10- Aplica el camino del Karate a todas las cosas. Esa es su gran ventaja.

Si se aplica la constancia y la perseverancia del entreno hacia el resto de cosas cotidianas, se mejorará en todas estas cosas. Esta es la ventaja espiritual de las artes marciales.

11- El Karate es como agua hirviendo: sin calor vuelve a su estado tibio.

La práctica de las artes marciales ha de tener una constancia para llegar a tener la habilidad deseada.

12- No pienses en vencer, piensa mas bien, en no perder.

El pensar sólo en ganar genera egoísmo, altivez y pérdida de humildad, con el consiguiente desprecio hacia los demás.

Sin embargo una conducta amable y generosa es ejemplo de aquel que es fuerte en su interior, y no se de amedrentar por símbolos externos.

13- Adáptate a tu adversario.

Como se ha comentado anteriormente, se ha de conocer al contrincante como a ti mismo, una vez conocidos los puntos hábiles y débiles del contrincante, te has de adaptar a ellos para lograr la victoria.

14- El resultado de una batalla depende de cómo se maneje la debilidad y la fuerza.

Es un principio muy similar al anterior, pues es la estrategia de adaptación al contrincante.

15- Considera como espadas las manos y los pies del adversario.

Cuando el adversario está concentrado y lucha con el corazón, aún no teniendo conocimientos marciales puede ser muy peligroso, no se ha de menospreciar al contrincante, sea quien sea este y entregarse de corazón en el caso de tener que luchar.

16- Cuando uno sale por la puerta de casa, se enfrenta a un millón de enemigos.

Al decir enemigos no se refiere únicamente a personas que puedan tener actitudes agresivas, sino a los peligros que la vida cotidiana nos pueden acaecer. Este principio nos recuerda la importancia de la concentración en cada acto de nuestra vida.

17- Kamae es para los principiantes; más adelante; uno se coloca de pie en Shizentai.

El Kamae se ha de practicar como posición de guardia, pero con la práctica liberas la mente de tal manera que el Kamae se hace innecesario porque haces uso del espíritu. Un Kamae sin espíritu no sirve de nada.

18- Realiza las Katas con precisión; el combate real es otra cosa.

Los Katas con un conjunto de movimientos para prender de estos, el Kumite es el escenario donde poder poner en práctica los movimientos aprendidos de una forma libre.

19- No olvides el empleo o la retirada de potencia, la extensión o contracción del cuerpo, la rápida o lenta aplicación de la técnica.

Todo ello es importante en la ejecución de los Katas o en el Kumite, para ello se necesita de un entrenamiento a conciencia y concentrado.

20- Se continuamente consciente, diligente y hábil en tu búsqueda del camino.

Se debe ser auto-analítico con todo aquello que se hace, rechazar el ego y mejorar en todo aquello que nuestro análisis constante nos muestra erróneo. Sólo así se consigue hallar el camino del que habla este principio.

Fotografía: Maestro Gichin Funakoshi, fundador de la escuela Shotokan.

martes

El Zen en el Bushido

Desde tiempos inmemoriales, el hombre siempre ha tenido la necesidad de ser el más fuerte, el más poderoso, no sólo físicamente, sino también mentalmente. Desgraciadamente, en la actualidad, se busca una mayor fuerza física, obviando la fuerza mental. El Budo Japonés creó los Wasa (Series Técnicas) para que de maestro a alumno, se impusieran unos conocimientos que aquel que los tuviese, predominase sobre los demás hombres, utilizando el Zen para la fortaleza mental.

El Zen es una vía que busca la fortaleza física y mental del practicante,y con el se quiere llegar a un estado físico y de consciencia mental (Hishiryo) óptimo. Es una forma de educar el cuerpo.

El Budo es una vía que intenta englobar ética, religión y filosofía. Las artes marciales tradicionales no sólo buscan una vanagloria externa, sino un profundo conocimiento interno y de autodominio.

Para alcanzar este dominio interno se ha de eliminar el ego, olvidarse del yo para ser uno solo con los elementos de la naturaleza. Todo está ligado y se une con el universo. El Zen ayuda al hombre a alcanzar el dominio de los pensamientos sin discriminar. Esto se puede hallar a través del Zazen y del Budo.

El Bushido es una mezcla de Budismo y Shintoismo. Consta de siete principios.

- Gi: Actitud ecuánime y justa.
- Yu: Bravura teñida de heroísmo.
- Jin: Benevolencia hacia el ser humano
- Rei: Comportamiento justo, etiqueta.
- Makoto: Sinceridad.
- Meryo: Honor
- Chugi: Devoción, lealtad.

El Budismo ha apaciguado al Bushido en cinco aspectos:

- Lo ha apaciguado.
- Obediencia de cara a lo inevitable.
- Mayor autodominio interno.
- Mayor acercamiento al concepto de la muerte.
- La pura pobreza.

Pata el maestro Taisen Deshimaru, las artes marciales se han convertido en una vía sin esencia, sin espíritu, en simple deporte. En occidente se quiere aprender rápido, incluso en un solo día, pero como dice Kodo Sawaki, el Dojo es diferente a la Universidad, requiere una continuidad vitalicea.

El Zazen se divide en tres etapas:

Shojin: es la etapa inicial, en la antigüedad, se tardaba entre 5 y 10 años en acordar la transmisión de la via (Shiho), para llegar a las sesiones diarias y semanales (Sesshin), pero en la actualidad el shiho se realiza de padres a hijos y el sesshin es de muy poco duración para llegar a ser monje.

En el budo las etapas son las mismas, Shojin es el período de entrenamiento, el segundo es después del shiho donde el alumno llega a ser el asistente del maestro. El tercero es el del espíritu libre, después de la muerte del maestro, se es un maestro completo, aunque lógicamente no se ha de desear la muerte del maestro pensando en ser libre.

En el Budo, la intuición y la acción deben ser simultáneas, no debe haber ni un solo segundo para pensar, dejar pasar los pensamientos, no moverse y esperar el momento oportuno. Este es el secreto del Budo y del Zen, dirigir el espíritu (Kyu Shin Ryu).

¿Pero como dirigirlo? La técnica es el Wasa, pero la esencia es el espíritu, no fijarse en el adversario, porque este no existe, fijarse en uno mismo y en el no-ego, atrapar la oportunidad cuando llega.

Kodo Sawaki decía que “cuando un hombre se aleja en barca de la orilla, se imagina que la orilla está en movimiento, pero si baja la vista justo al lado de la embarcación, se da cuenta de que es esta la que se desplaza”.

En el Budo como en el Zen, como en la vida, se ha de ser libre y desapegado, lo que se conoce con los términos del “aquí y ahora”, porque todo se encuentra aquí. Dice un Koan que la corriente del agua se mueve y nunca vuelve, pero el reflejo de la luna permanece inquieto, dejando pasar el agua del río.

Esa idea de no movimiento de la luna se puede comparar con el combate, se ha de permanecer inquieto, dejar pasar los instante que no vuelven hasta el momento del aquí y ahora.

La diferencia de las artes marciales y el deporte es que en las primeras no se puede ganar ni perder porque no hay ego, sólo el instante que determina el todo o nada, la vida y la muerte, mientras que en el deporte existe el tiempo donde se puede decidir de quien será la victoria o el fracaso en el juego, victoria o fracaso porque existe el ego.

Fotografía: Maestro Taisen Deshimaru.

lunes

El Bun Bu Ryodo


Ya hemos visto en el apartado anterior que la práctica del Zazen y la búsqueda del equilibrio interior es la vía de unión entre cuerpo y espíritu, y que estos conceptos se pueden traspasar al mundo del Budo.

En este apartado se explica la importancia del Bun Bu Ryodo, la doble vía. En la antigüedad, el Samurai debía tener conocimientos de la vía si quería ser algo más que un simple guerrero, debía aprender zazen, y tener conocimientos profundos de historia, literatura, caligrafía (Shodo), filosofía, y tener cualidades nobles. Este tipo de enseñanza era solamente transmitida a unos pocos, pero con el tiempo, el concepto del Bun Bu Ryodo se ha extendido en todas las áreas.

“El Zazen no es un masaje que produce relajación y bienestar, y las artes marciales no son un juego-deporte. En ellas existe un sentido mucho más profundo y esencial ¡El de la Vida! Y por consiguiente, el de la muerte, puesto que los dos términos son de hecho indisociables. (Deshimaru, Taisen 82-83)

Deshimaru nos explica que a través del zazen se puede llegar a vencer un combate sin luchar, debido a que un profundo entrenamiento del ki, y del no-ego, hace que la sensación que se da al exterior sea tan fuerte, que el adversario no se atreva a atacar. Este es uno de los motivos por los cuales un solo hombre puede vencer a diez hombres a la vez. Algo que parece imposible, pero que con la práctica interior, puede llegar a conseguirse.

Todas las escuelas de Artes Marciales utilizan el sutemi, el abandono del cuerpo. Al igual que el Zen, que se ha de abandonar el espíritu. Abandono del cuerpo quiere decir no temer a la muerte, al instante del aquí y ahora, donde todo se decide.

Se ha de llegar a no pensar en el mundo del Budo, al principio todo son dudas posturales y de fuerza, pero con la práctica se puede llegar a completar un buen wasa y un buen espíritu, sin la necesidad de pensar, con la mayor naturalidad.